Franki Rocher Muñoz

Osteópata D.O, MROE

(Miembro del Registro de Osteópatas de España) 

GRAN VIA RAMON Y CAJAL, 26 Valencia

 

tel695 156 004 

o escribir, consultar al emailfulcrumosteo@gmail.com 

 

Oh, mi Dios, me arrodillo ante Ti, el Gran Médico.

Toda gracia y todo don perfecto proviene de Ti.

Yo te suplico, otorga a mis manos la habilidad,

A mi espíritu la visión clara,

y a mi corazón la bondad y la compasión.

Otórgame una intención justa,

La fuerza para aliviar al menos,

Una parte de la carga y el sufrimiento de mi prójimo,

Y una comprensión verdadera de este mi privilegio.

Quita de mi corazón todo artificio,

y todo apego a este mundo,

A fin de que con la fe sincera de un niño

Pueda yo dirigirme a Ti.

 

ANDREW TAYLOR STILL

mié

16

may

2012

"sigue escarbando"

“… echando una vista atrás a mis años de juventud, cuando mi padre nos mandaba a mi hermano mayor Steve y a mi, ir a escarbar para coger las patatas del jardín. Escarbábamos para cogerlas como hacíamos siempre. Papa miraba la tierra la mañana siguiente y nos decía, “chicos, ir y seguir escarbando”. Nos enviaba a escarbar tres veces más, y cada vez encontrábamos un generoso suministro extra de patatas, incluidas pequeñas semillas y patatas pequeñas. Gracias a esa experiencia de juventud, me di cuenta de que vale la pena escarbar, aunque haya que hacerlo de manera original”

"...años más tarde comencé a escarbar en la ciencia de la osteopatía del Dr. Andrew Taylor Still. En ese intenso estudio encontré muchas pequeñas cosas, a las que el Doctor solía referirse como las grandes cosas en su filosofía. Esto me hizo acordarme de lo importante de eran esas pequeñas semillas en los campos de patatas”.  

 

W.G Sutherland. 

"with thinking fingers". pag. 4

 

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mié

09

may

2012

El lenguaje del Osteópata

¿Qué es la fiebre? Oh, los grandes autores dicen que es un extraño aumento de la temperatura, de causas desconocidas. Como no las conocemos, les daremos un nombre para saber cómo llamarlas. Las llamaremos tifus, fiebre tifoidea, malaria, etc., según la estación del año. Las denominamos en base a algo. Tenemos un sistema para llamarlas; que se llama sintomatología, que es un sistema arbitrario para llamar las cosas, se comprenda o no. Colocas todo junto, y has creado algo, que le llamas difteria. Colocas algunas variantes, y se le llama fiebre. Quitas algo, y le colocas dos o tres cosas más, y tienes la neumonía. Le quitas un poquito, añades otro poquito, y tienes la disentería. Le quitas cuatro, añades dos, y tienes convulsiones. El doctor ha tratado el efecto, y no la causa; de esta manera ha sido necesario crear leyes a su favor. 

 

A.T Still

Autobiografía (1908). Cap. XXX. 

 

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lun

07

may

2012

La sabiduría del Arquitecto, de la Naturaleza

Se sorprenden de encontrar que el Gran Arquitecto ha colocado en los lugares adecuados dentro del hombre, todos los procesos vitales. Ha colocado una máquina con todos los poderes de la vida en el interior del cuerpo. La Naturaleza ha sido lo suficiente inteligente para colocar en el hombre todo lo que la palabra “remedio” significa. Es muy difícil que una persona deje de creer en las drogas, y se de cuenta de ello. En todas nuestras enfermedades, desde el nacimiento hasta la muerte, parece que están satisfechos con el resultado de las drogas administradas por nuestros hombres más sabios, padres, madres o cualquiera que lo hiciera. El hombre se sorprende de ver que Dios es Dios. Se sorprende de ver que el hombre fue construido por un Arquitecto infalible. Se sorprende, desde que sale el sol hasta que se pone,  de encontrar las verdades eternas de Dios impregnando todo su maquillaje. Se sorprende de encontrar que la maquinaria puede calentarse y enfriarse por si sola, escoger su comida, y satisfacer sus más altas expectativas. Vemos este maravilloso sol delante de nosotros donde nunca imaginamos que pudiera existir una estrella. Es el sol de la vida  y la luz eternas. La sabiduría del arquitecto de la Naturaleza está presente en cada gota de tu sangre. 

 

A.T Still

"Autobiografía" 1908. Cap XXVIII.

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sáb

05

may

2012

El cuerpo entendido como una máquina

La Osteopatía deduce que la capacidad específica o general de todos los nervios han de estar libres para poder viajar por todas las partes del cuerpo sin ningún impedimento, que pueda producirse por la dislocación de un hueso, un músculo, arteria, vena o nervio estirado, contracturado o encogido. Cuando están alargados o encogidos están fuera de su estado normal, y todas sus funciones en y para la vida, han de tener estricta obediencia a la ley de la fuerza, que se encuentra en el corazón, el cerebro y todo el sistema sensorial.

Si tienes un minucioso y práctico conocimiento a través de la anatomía y la fisiología, de la forma y las funciones de la maquinaria de la vida y la salud, y la tratas como lo haría un ingeniero fisiológico habilidoso, entonces, estas listo para decirle a los médicos, no hemos encontrado ningún lugar en todo el cuerpo en el que pueda sustituirse nada, salvo la muerte en lugar de la vida. Quita todas las obstrucciones, y cuando lo has hecho inteligentemente, la naturaleza con mucho gusto hará el resto. 

 

A.T Still

Autobiografía 1908. Cap. XXVIII.

 

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vie

04

may

2012

¿Qué pueda la Osteopatía dar en lugar de drogas?

Podemos ofrecerte el ajuste de la estructura pero no podemos dar ni añadir nada del mundo material que pueda mejorar el funcionamiento de una máquina perfecta, que fue construida y puesta en funcionamiento, según el criterio de Dios, a la hora de construir cada una de sus partes, ni añadir nada en su estructura y su funcionamiento diario, y eliminar así todas las sustancias de deshecho que se han producido consecuencia del desgaste y el movimiento. Un cuerpo perfectamente ajustado que producirá sangre pura y en abundancia, la repartirá a su debido tiempo y en la cantidad necesaria para todas las demandas de la economía vital. Esto es lo que el osteópata puede ofrecerte en lugar de las drogas si sabe lo que hace.

 

A.T Still 

"Autobiografía" 1908. Cap.XXVIII

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mar

24

abr

2012

La enseñanza de la Osteopatía

Todos los sistemas educativos adoptados por la gente cuesta mucho de despojarse de ellos, debido a las costumbres de los profesores que les han enseñado y que se han limitado a sustituir a sus antecesores. Éstos siguen los viejos sistemas sin rechistar, por distintas razones. La primera, es que el joven profesor es capaz de enseñar lo que le han enseñado previamente con mayor facilidad en lugar de aquello que siente que debería ser enseñado. En este momento el joven siente que primero ha de tener una seguridad económica antes de poder hacer o sugerir un cambio de los viejos métodos de enseñanza por unos nuevos. El hecho de perder su lugar y su sueldo le dejaría confuso y a la deriva en el mundo con el nombre de fracasado. Con el pan y la carne seguros de momento, prefiere estar en silencio durante un año, y así, luego van pasando los años y su sustento le mantiene en el silencio, hasta que todo esto pasa a convertirse en su segunda naturaleza. Ha perdido toda esperanza de cambio, y finalmente acaba convirtiéndose en un personaje popular. Empieza a publicar recortes y citas, hasta que finalmente saca un “nuevo libro”, sin meterse con otros autores. Su pelo ahora empieza a hacerse fino junto con toda ambición oprimida, y después de unos pocos años su pelo se cae y pierde por completo la esperanza para siempre. Él ha aprendido la rutina de la enseñanza y a hacer resúmenes de viejas teorías. Generación tras generación sigue este viejo sistema que no ha dado ni una sola idea nueva durante muchos años. Es así como nuestra gente se deja arrastrar por todo esto, por el miedo a perder el pan y la carne , y que ha hecho que los profesores caminen por sendas estrechas de los caminos de la ignorancia en cualquier época de la historia. Yo quiero voluntarios para llevar a cabo esta revolución médica. Debemos llevar a cabo la conquista antes que se nos caiga el pelo o nunca la llevaremos a cabo. Acabo de leer un libro de ginecología que da una lista de otros trescientos cincuenta y siete libros citados por el autor. El libro solo tiene setecientas páginas y hay trescientos cincuenta y siete autores citados. Si hay un solo pelo en vuestras cabezas, ese pelo os dará el sentido común suficiente para daros cuenta que el hombre es solo alguien que se limita a recopilar recortes, un autor a base de citaciones. No es el tipo de autor que será arrestado, cuestionado, y encontrado culpable por liderar una revolución y llevado frente a un consejo de guerra. Nuestra escuela se declara como progresista. Intentamos temer la frase, “no mentirás”. Dejadnos vivir en base a nuestras creencias".

A.T STILL

“Filosofía y Principios Mecánicos de la Osteopatía”.

 

 

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mar

24

abr

2012

"Un buscador de la verdad ha de ser independiente"

El siglo diecinueve triunfó sobre la esclavitud. ¿Pero quien aprecia la verdadera libertad? Parece que solo hay un hombre sabio entre noventa y nueve tontos. Cuando traté de explicar que el cerebro actuaba como una batería, pensaban que esos secretos eran de Dios, y me reprocharon que desobedeciera las enseñanzas de mi padre, que durante toda su vida, había sido un buen médico, usando píldoras, purgantes, cataplasmas, y todo tipo de venenos, y todos los venenos que le habían enseñado que eran esenciales para curar la enfermedad. Él vivió arrimándose al mejor fuego que tenía, pero ese fuego tan caliente y vivo nos ha separado de la inteligencia de Dios, mucho más que los antiguos métodos dudosos de trabajo. Espero poder ofrecer mi vida al estudio de esas máquinas, esas combinaciones de mente y materia, y siempre que encuentre una nueva verdad lo diré en voz alta al mundo. Quiero que cuando un investigador mire mis escritos y pregunte de dónde se basan las páginas de la Osteopatía, la respuesta sea, “en la Verdad”. “Se fundamentan en las verdades del Arquitecto del universo.”

Me han dicho: “¿No temes perder tu alma yendo detrás de esta nueva idea, esta extraña filosofía?”

No tengo miedo en seguir una ley hecha por Dios, y que ésta me aleje de Él. Cada paso que se avanza en la Osteopatía conlleva a una mayor adoración al divino Gobernador del universo. No quiero volver a Dios con menos conocimiento que cuando nací. Quiero que mis pisadas queden impresas en el campo de la razón. No deseo ser un gato, que camina tan sigilosamente que nunca crea problemas. Quiero, que mis pisadas puedan verse claramente por todos los lectores. Quiero ser yo mismo, no “ellos”, no “tu”, ni “Washington”, sino yo mismo; bien labrado y cultivado. Espero poder seguir buscando en la construcción de esta máquina donde encuentro tantas cosas interesantes—en el cerebro del hombre, en sus dos lóbulos, su cerebelo, la médula oblonga, la médula espinal, ramificaciones nerviosas, que completan toda la maquinaria que controla la telegrafía de la vida.


A.T Still

Autobiografía 1908. Cap. XXI


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jue

12

abr

2012

la verdad

Mr. Harris, permítame preguntarle algo; ¿Qué es, según su opinión, lo que hace que la gente tienda a rechazar una verdad?” y él contestó; “Dr. Still, en mi opinión un hombre teme lo que no puede comprender.” Esa fue su respuesta hace veinte años, y esa es la razón por la que la Osteopatía no es aceptada por las masas y ni adoptada por cualquier hombre o mujer inteligente de hoy en día. Un hombre tiene miedo de quitarse sus viejas botas por miedo a que las nuevas le pellizquen los pies. Hemos pasado de generación en generación imitando las costumbres de nuestros antepasados"

 

A.T Still

Autobiografía, (1908)

Cap. XVIII

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sáb

07

abr

2012

el tratamiento del Osteópata

Durante mucho tiempo me he sentido atrapado por el sentimiento que estamos en peligro por escoger un camino mal considerado, y que nos lleve a la mera imitación.  No nos dejemos guiar hoy en día por lo que hicimos en el pasado, ni mañana por lo que hacemos hoy, día a día debemos mostrar nuestra evolución. En los inicios hacíamos centenares de movimientos de músculos y otras partes del cuerpo. Algunos pacientes se curaban y otros no. ¿Qué movimientos curaron y cuales hicieron daño?, no podemos decirlo; aun así podemos estar orgullosos de elevado porcentaje de curas que conseguimos bajo el sistema de ensayo-error.

En la cima de nuestra columna llevamos la bandera del progreso, deberíamos honrarla con mejores resultados gracias a la mejor aplicación de los principios de la Osteopatía. Hemos de esquivar el polvo del hábito, de modo que ajustemos nuestros telescopios de forma que se sigamos el rastro de estrellas de mayor magnitud que brillan desde el seno del exacto Infinito. Él mismo, no puede tener éxito sin una precisa observación de las leyes, que son inflexibles y absolutas. Y por tanto, nunca deberíamos mover un hueso, músculo, ligamento o nervio con la intención de curar al enfermo, sino hacerlo en el momento y lugar donde el orden es requerido. Hacer que el enfermo mejore no es la obligación del terapeuta, sino ajustar una parte o colocar al conjunto del sistema en orden para que los ríos de la vida puedan circular e irrigar los campos hambrientos. Deberíamos detenernos y considerar en relación a la irrigación con qué frecuencia deberían abrirse las tuberías principales para suministrar las cañerías, durante cuanto tiempo debería brillar el sol de la vida sobre el cultivo, cumpliendo con su obligación de nutrir y vitalizar según lo que cada uno necesita. He dicho que curar al enfermo corresponde a otro tipo de Terapeutas, y no a los leñadores, ni a los fuertes músculos, sino solo a los ríos de la vida. Irrigar en exceso es tan dañino como poco o nada. ¿Cuánto? es la pregunta clave a resolver. La cantidad y el tipo de fluido o fuerza ha suministrarse en el momento y lugar adecuados. Si este líquido está en el cerebro, abre los ríos para que puedan expulsar toda la madera sobrante y sustancias de deshecho, y permite que los órganos puedan desempeñar sus funciones, lo que es la ley y la vida en sí misma.

Causa y efecto son eternos. Puede que la causa no sea muy importante al principio en algunos casos como en otros, pero el tiempo se suma al efecto hasta que sobrepasa la causa, y el final es la muerte. La muerte es el final o la suma de todos los efectos.

Solo pido al lector que observe minuciosamente cómo poco a poco cambia el efecto a medida que se van añadiendo cosas, y hasta que el efecto acaba prevaleciendo.

 

A.T Still. 

"Autobiografía" (1908). cap. XVI.

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vie

06

abr

2012

qué se pregunta el estudiante de Osteopatía

Te he dado razones por las pensaba que estaba justificado testar la habilidad de Dios como médico, y he de proceder con prudencia con mi obligación. El cómo llevarlo a cabo era la cuestión que absorbía mi mente. Finalmente llegué a la conclusión que lo haría como un carpintero, cuando conoce todos los materiales con los que va a trabajar y quiere cubrir una casa vieja con tablas nuevas. Si quita todas las maderas de golpe, se expone a que la lluvia o el granizo, o lo que sea entre en la casa. Un sabio carpintero quitaría primero unas pocas, y cubriría la parte descubierta antes de proseguir.

Sabía que no tenía que quitar todas las tablas de la esperanza (medicina) del enfermo todas de golpe. Sentía que algo así con lo que sabía de la causa y el efecto sería una calamidad. Me encontré con un caso de disentería y como un terapeuta, y familiarizado con remedios para tal enfermedad, me llegaban preguntas del tipo: ¿Cuál era el remedio de Dios? ¿Tiene Dios una farmacia? ¿Utiliza los sedantes para la disentería?¿Usa sustancias para hacer sudar como la de Dover o otras? ¿Usa astringentes? ¿Usa alcohol en alguna de sus formas para el cansancio, y si lo hace, para qué lo usa? ¿Y por qué algunos se curan y otros no con el mismo remedio? ¿Nuestro paciente muerto hubiera vivido si no le hubiéramos dado drogas? ¿En estado de convalecencia puede resistir la enfermedad y las drogas juntas? Puede que tu puedas contestar a estas preguntas. Yo no. Uno muere, el otro vive, y eso es todo lo que se al respecto; y mi amigo el concejal siente lo mismo y dice, “no lo sé”.

Cuando todos los remedios parecía que fracasaban en mi primer caso de disentería, sentía que había hecho lo que debía y no me arrepentiría de nada en caso de muerte. Mi consejo estaba de acuerdo conmigo y este caso estaba a punto de morir. Sin ninguna orden ni libro de texto con el que guiarme, mi conclusión fue quitar una teja de la médula espinal y ver si podría reemplazarla por otra mejor. Para mi gran sorpresa vi que la disentería se detenía de golpe. Que  la nueva teja contenía todo el opio, whisky, y quinina que Dios pensó que era necesario para curar la disentería. Ese cortecito quitó el dolor, la fiebre, y detuvo la diarrea intestinal y mi fe en las drogas fue puesta en duda ante cualquier situación.

 

A.T Still

"Autobiografía (1908) Cap. XV. 

 

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jue

05

abr

2012

pensando osteopatía con el Viejo Doctor

“¿De quién o de qué depende esta máquina para tener esta fuerza que la mueve?”

Un fuerza con la que todo este preciso trabajo, en movimiento continuo, tranquila, heroicamente, y con infinita precisión, transportando y repartiendo sus elementos bien preparados a cada una de las estaciones donde la construcción debe recibir y unirse sin queja alguna con la siguiente fuerza motriz; cuya función es el mantenimiento de todos los vasos, canales y vías para el transporte de todas las sustancias, limpias y purificadas gracias a los poderes de renovación de los fluidos que circulan con libertad que alisan, lubrican y reciben el agua que proviene de los grandes sistemas de acueductos que conocemos como los linfáticos, que vienen de los huesos, nervios, vasos sanguíneos, estómago, intestinos, corazón, hígado, riñones y cada principio conocidos o vaso que contiene alguno de los sabiamente preparados fluidos vitales, desde el átomo de la concepción hasta el niño formado en el momento de nacer, el joven, hombre, mujer, animales de la tierra, aves del aire, peces del mar, la tierra misma, y todas las estrellas y mundos, y los ángeles que revolotean alrededor del “trono”. Todo ha de tener, y no puede funcionar sin la mayor fuerza conocida (electricidad), que somete a las autoridades voluntarias e involuntarias de la vida y la mente, gracias a las cuales los mundos reciben el impulso  y los seres se mueven. 

A.T STILL

"Autobiografía" (1908) Cap.XV

 

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mar

03

abr

2012

La enseñanza de la osteopatía

"La osteopatía no puede aprenderse solo de los libros. Ni puede enseñarse a una persona inteligente que no entiende la anatomía tanto de los libros como de las disecciones.

Alguien que no conoce esta materia elemental está completamente perdido en las salas de tratamiento. No actúa de forma razonable, porque no conoce la anatomía lo suficiente para razonar a partir de ella. De esta manera, un libro que intente enseñar a tratar la enfermedad con nuestros métodos es más perjudicial que bueno para cualquier persona que no tiene una buena formación en anatomía. Es la filosofía de la Osteopatía lo que necesita el osteópata; por ello es imprescindible que conozcas esta filosofía o fracasarás, y no irás más allá de la pura charlatanería del “ensayo-error”.

Tenemos un colegio para enseñar y educar en todas las ramas de la Osteopatía.La ciencia de la Osteopatía , tal y como se muestra al mundo hoy en día, tiene veinte años de antigüedad. Estos escritos tendrán mucho que decir sobre su vida y su viaje emprendido hasta donde permanece ahora, desafiante, ofensiva y defensiva, teniendo que adoptar cada una de estas posiciones. No puede estar en su lugar sin ofender a nadie. Las viejas y establecidas teorías claman su derecho a opinar si debe morir o vivir, y han hecho esto durante tanto tiempo que se sienten ofendidos con el nacimiento de un nuevo niño del progreso que sale a la escena para pedir ser escuchado sin su permiso. Por tanto, defenderse va unido al crecimiento de la ciencia, ya que la verdad está por encima de cualquier tribunal salvo el del mismo Dios.

"Autobiografía" (1908) Cap XII.

A.T Still

 

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mar

03

abr

2012

LA ley de la Arteria es Absoluta

En el año 1874 anuncié que una arteria obstruida era el inicio para que una hora y un minuto la enfermedad empezara a plantar sus semillas de la destrucción en el cuerpo humanoQue en ningún caso esto sería posible sin una suspensión o ruptura de la circulación arterial, que por naturaleza tiene como propósito abastecer y nutrir a cada nervio, ligamento, músculo, piel, hueso y a la misma arteria. Aquel que quiera solventar con éxito el problema de la enfermedad o algún tipo de deformidad, en todos los casos, sin excepción alguna se encontrará con una o más obstrucciones en alguna vena o arteria. En los primeros días esta filosofía me solucionó el problema de crecimientos anormales que se solucionaron gracias a la restauración de un flujo arterial normal, que cuando esta equilibrado lleva la sangre a la circulación venosa para el proceso de retorno y renovación después que el proceso de renovación se ha completado en los pulmones, los excretores, y sistema poroso. La fiebre, disentería, dolor de cabeza, problemas cardiacos y pulmonares, sarampión, paperas, y tos ferina, y todas las enfermedades que he tratado a partir de ese momento han demostrado que no hay excepción alguna a esta ley. La ley de la arteria es absoluta, universal, y debe ser inquebrantable, o la enfermedad será el resultado. Anuncié que las capacidades de todos los nervios dependen por completo del sistema arterial, tales como las sensaciones, el alimento y el movimiento, y además, gracias a la ley de la reciprocidad ellos proporcionan la fuerza, alimento y las sensación a la misma arteria, y yendo más allá proclamé que el cuerpo del hombre es la farmacia de Dios en el cual se encuentran todos los líquidos, drogas, aceites lubricantes, opiáceos, ácidos y antiácidos, y todo tipo de droga que la sabiduría de Dios pensó que era necesaria para que el hombre pudiera vivir feliz y en salud. 


A.T Still.

"Autobiografía". Cap XIII.


 

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El negocio de las drogas (los medicamentos)

Aunque, no estoy de acuerdo con seguir las líneas marcadas por la vieja medicina, quiero aquí y ahora mostrar todo mi amor y respeto a aquellos doctores vivos o que descansan en sus tumbas, que han intentado de forma honesta aliviar de todo sufrimiento a la humanidad.  Estoy de acuerdo con lo que fue y sigue siendo la opinión de muchos de ellos, que el mundo sería un lugar mejor si no hubiera existido nunca un sistema de salud basado en la medicación (en las drogas)”.

 A. T Still

"Osteopatía: investigación y práctica"

 

Andrew, hace ya años, nos predecía lo que a día de hoy investigadores de muchas otras áreas están empezando a darse cuenta, y además, demostrarlo. Os dejo con este programita de RNE3, "En un mundo feliz", donde uno de los temas de hoy, 15 de marzo del 2012, era el negocio que existe hoy en día con los medicamentos y cómo juegan con nuestra salud a su antojo. Gracias a investigadores como Miguel Jara.(http://www.migueljara.com/)

 

sin más, aquí os dejo el programa, EN UN MUNDO FELIZ (el negocio de las drogas)... que os lo disfrutéis...  

 

 

Franki

el diagnóstico del Osteópata

Mi primer caso de disentería fue un niño pequeño de unos cuatro veranos. Iba caminando calle abajo por Macon, Mo., en compañía del Coronel Eberman, y le dije que se fijara en una sangre reciente que iba por la calle hasta cincuenta yardas. Un poco más adelante de nosotros había una mujer y dos o tres niños caminando en la misma dirección que nosotros. Pronto la alcanzamos, y nos dimos cuenta que su niño pequeño, de unos cuatro años estaba muy enfermo. Solo llevaba encima un percal, y para nuestra sorpresa sus piernas y pies, desnudos, estaban llenos de sangre que salía de su cuerpo y que se esparcía por el suelo. A simple vista era suficiente para convencernos que era gente pobre, y el Coronel y yo, sintiendo lástima en nuestros corazones, nos dirigimos gentilmente a la mujer, y le ofrecimos nuestra ayuda diciéndole si quería que lleváramos a su hijo enfermo a casa, y aceptó. Yo me hice cargo del pequeño niño enfermo, mientras el Coronel cogió al que llevaba su madre en brazos, que había llevado consigo hasta estar exhausta. Coloqué mi mano en la parte posterior del niño pequeño, en su zona lumbar, y vi que estaba muy caliente, incluso ardiendo, mientras que su abdomen estaba frío.

Mi único pensar era el de ayudar a esa mujer y sus niños en casa, y poco podía soñar que iba a descubrir algo que sería de gran beneficio para las futuras generaciones. Mientras iba caminando pensé lo extraño que era que la espalda estuviera tan caliente y el abdomen tan frío; además el cuello y la parte posterior de su cabeza estaban muy calientes, y la cara, la nariz y la frente fríos. Empecé a pensar, ya que por entonces sabía muy poco a cerca de la disentería, no mucho más que mataba a jóvenes y viejos, y era peor cuando venía el calor. En toda mi vida nunca me había cuestionado lo que era la disentería, y ningún autor médico me lo había explicado como que era una enfermedad en sí misma, dividida en síntomas, y puestos todos juntos, y le habían puesto un nombre, disentería.

No sabía cómo razonar a cerca de la enfermedad, ya que todas las autoridades que había leído o con las que había encontrado, no sacaban su mirada de los efectos para dirigirlos hacia la causa. Ellos trataban el dolor con medicinas anti-dolor, y el sangrado intestinal con astringentes que constreñían los tejidos de donde venía la sangre, llevando estos remedios hacia la puerta de la muerte, y luego al enfrentamiento en otra batalla en la que se defendían con los mismos antiguos e ineficaces remedios, no era más que abrir fuego solo contra los síntomas. Me preguntaba por qué los médicos estaban tan aterrorizados cuando la disentería visitaba sus propias familias si se suponía que sus remedios eran de confianza.

Sabía que las personas tenían una médula espinal, pero la verdad es que no sabía demasiado sobre su función. Había leído en libros de anatomía que la parte superior del cuerpo estaba irrigada por nervios motores que partían de la parte anterior de la médula espinal, y que la parte posterior suministraba los nervios sensitivos, pero eso no me daba muchas pistas sobre lo que hacer en la disentería. Empecé a trabajar en la base del cráneo, y pensé que presionando y frotando podría llevar un poco de calor hacia las zonas frías. Mientras hacía esto me encontré con zonas rígidas y otras flácidas en los músculos y ligamentos a lo largo de la columna del niño, mientras que la zona lumbar estaba muy congestionada. Trabajé durante unos minutos según esta filosofía, y luego le dije a la madre que me contara al día siguiente, y si podía hacer algo más por su niño lo haría encantado. Ella vino de buena mañana al día siguiente y me dijo que su niño estaba bien. La disentería era muy común en muchas familias de Macon. El lector ha de recordar que yo vivía por ese momento en Baldwin, Kansas, y solo estaba en Macon de paso. La mujer a quien yo había curado a su hijo trajo mucha gente con sus niños enfermos para que los tratara. Lo que recuerdo es que vinieron al menos diecisiete casos severos de disentería en pocos días, y los curé a todos sin usar drogas. 

 

A.T Still

"Autobiografía" (1908) Cap. IX

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